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Internet revolucionó nuestra manera de viajar.

Tu marca turística necesita adaptarse a los tiempos que corren

Soy Rocío Campaña y soy una turistóloga apasionada.

Dejame adivinar: te encanta trabajar en turismo, pero te cuesta encontrar una estrategia comercial que funcione. Entendés que internet está cambiando las reglas del juego, pero te sentís un poco perdido con las herramientas de marketing digital. Las ventas a veces van bien, otras no tanto… planificar a largo plazo se te hace difícil.

Por emprendedores como vos nació Turistipedia, una herramienta para ayudarte a mejorar la presencia online de tu marca turística.

Ser turistólogo es como ser un rockstar

¿A que tenemos la mejor profesión del mundo? Viajar es la experiencia más maravillosa que puede experimentar un ser humano. Amamos los viajes y lo decimos con orgullo. Cuando somos estudiantes, somos los más entusiastas de toda la universidad. Cuando somos profesionales, dejamos todo en la cancha.

Y sin embargo, vender nuestros productos es muchas veces, un dolor de cabeza.

Todos los que trabajamos en este rubro, tenemos una historia de amor con la aventura.

Así empieza la mía…

Corría el año 2010. ¿Qué mejor que trabajar armando los viajes de los demás? Pensaba a los 18 años, cuando decidí inscribirme en la Facultad de Turismo de la UNCO.

Joven, inocente y llena de energía, comencé a trabajar como guía freelance en mi ciudad natal, Neuquén. Poco a poco sentía como mejoraba mi servicio. ¡Hacer excursiones era lo mío! No tenía muchas salidas, pero me alcanzaba para estudiar y seguir aprendiendo.

Los turistas se iban muy contentos de la visita, pero me decían… ¡fue una odisea encontrar este tour por internet! Yo sentía que mis excursiones eran buenas, pero no lograba venderlas.

Era entonces el 2011, y todavía no tomaba dimensión del poder que iba a tener internet en el mundo de los viajes. Llegué a disfrazarme de trucha promocionando mis excursiones  para escuelas. Sí, en pleno centro de Neuquén. Pero no tenía ni idea de cómo llevarlo al mundo online…

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Para que veas que no te miento

A lo largo de mis años de trabajo, conocí profesionales maravillosos. Diseñaban experiencias de viaje únicas, pero tenían un gran problema: no las sabían vender. Con el boom de las OTA’s como Booking y páginas de reseñas como TripAdvisor, muchos agentes se agarraron la cabeza. De repente ese oasis hermoso que nos vendieron cuando entramos a la universidad estaba llenándose de otros actores. Y no sabíamos cómo ubicarnos.

Era el momento de asumirlo.

Si una marca turística no tiene una estrategia de marketing online efectiva, sus posibilidades de supervivencia van a ser muy bajas.

Y con el paso del tiempo, el fenómeno sólo se profundizará

El escenario turístico ha cambiado

Atrás quedaron los tiempos en que leíamos guías de viaje interminables, descriptivas y con simples listados de servicios. Hoy tenemos cualquier información al alcance de nuestros dedos. Nuestros smartphones nos sumieron en un estado de “infoxicación”: a cada segundo se producen miles de gigas de contenido. Nuestra atención es muy dispersa. Nuestros productos compiten con millones de distracciones.

Como empresas de turismo, tenemos apenas unos segundos para conectar emocionalmente con nuestros potenciales clientes.

El viaje es una historia, y  el que mejor la cuenta, es el que mejor la vende

 

Cómo puedo ayudarte

¿Buscás soluciones para tu proyecto? Say no more, ¡Pongamos manos a la obra ya!

Estos son mis servicios disponibles

Lo que dicen quienes trabajaron conmigo

En Yoruk elegimos un servicio integral y completo, que consistió en el armado de nuestra página web y la redacción de los textos que le dan contenido a la misma. Rocio nos orientó en cuestiones de posicionamiento online y de publicidad.

Creo que hoy en día existen muchas personas capaces de armar una web, pero el tener la capacidad de llevar a palabras la identidad de un emprendimiento y de quienes lo componen, es un aporte invaluable de su parte. Rocío tuvo una interminable paciencia para explicar y fundamentar cada decisión que se tomó con respecto a cuestiones estéticas y funcionales.

Los formularios y textos orientativos son una herramienta invaluable a la hora de poder desentrañar y comprender la identidad de nuestro propio emprendimiento. Es un proceso que de a momentos es muy laborioso y demanda tiempo, pero el resultado es excelente. Y sus implicancias no se reducen solo al contenido de la página web, sino que te permite definir cuestiones que tienen que ver con la idiosincrasia de la empresa y muchas veces uno no sabe cómo comunicarlas.

Recomendaría a Rocío sin dudarlo
, porque uno como emprendedor se siente cómodo sabiendo que deja en buenas manos una parte tan importante como lo es la comunicación online.
Rocío hizo una auditoría integral del marketing digital de nuestra empresa. Creó nuestro sitio web y gestionó nuestras redes sociales.

Nos dimos cuenta que teníamos que modificar el qué y el cómo de nuestra comunicación. Ella nos acompañó en todos los pasos del proceso, que de hecho no entendíamos al comienzo. Nos costó trabajo hacerlo (lo creímos muchas veces innecesario) y recién ahora al año de todo ello valoramos el alcance que tuvo.

Mejoramos nuestro posicionamiento en Google y en redes sociales, lo que nos trajo mayor visualización en las dos provincias a las que asistimos (Río Negro y Neuquén). Progresivamente fuimos teniendo más consultas en la red y muchas más pacientes pidiendo turnos. Otros profesionales de la zona tanto de la salud como de educación, nos visitan y recomiendan, Logramos mostrar nuestra diferenciación respecto a otras entidades que prestaban servicios similares; Los padres de nuestros pacientes nos ven de otro modo y aumentó la confianza con la que se acercan.

Destaco de Rocio la seriedad de la investigación del mercado previa a toda intervención. La recomiendo porque es muy creativa, perceptiva y profesional.
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Y ahora sí… ¿Quién está detrás de este blog?

Desde que tengo memoria, tengo la guitarra en una mano. Me encanta la literatura, la comedia y el arte en todas sus formas.Cuando tenía 16 años, fui a terminar mi último año del secundario a Estados Unidos. Nunca olvidaré la emoción que me produjo subirme a un avión y vivir tantas aventuras. Fue ese año que decidí que me quería dedicar a viajar y a escribir.

En el país del norte, me animé a formar parte de un club de marketing. Allí conocí a Celiane, quien todavía es una de mis mejores amigas. Eramos las únicas extranjeras del club: ella francesa, y yo argentina. Nuestro inglés era pobretón, pero teníamos muchas ganas de aprender.

Participamos en competencias y fuimos ganando premios. Estudiar todas las materias de la escuela nos fue bastante difícil. ¡Y además meternos en el club de marketing! Pero queríamos aprovechar ese año para hacer un verdadero intercambio cultural. Ella, fanática de High School Musical, se hizo porrista. Y yo, que también lo era, me metí en comedia musical. Las dos, al día de hoy conservamos estos hobbies.

Nos costaba todo un poco más que al resto. Pero nuestros profesores y coaches nos veían tan enganchadas, que hacían lo imposible para ayudarnos a estudiar. 

El año fue avanzando. DECA era el nombre del  famoso club, que tenía presencia en todo Estados Unidos y más de 10 países. En la categoría de proyectos grupales, Celiane y yo teníamos el nuestro.  Para la sorpresa de todos, nuestro trabajo fue avanzando hasta llegar a la instancia estatal. Viajamos a Colorado Springs, donde había más de 1000 estudiantes de todo Colorado compitiendo. Nos sentíamos felices de poder compartir un fin de semana en las montañas rocosas con tantos talentos y referentes de marketing. ¡Incluso fuimos a un baile con vestidos de gala! Era como estar en una película.

El último día fue la ceremonia de cierre. Anunciaron los premios de nuestra categoría. ¡Y nuestro proyecto ganó el primer puesto! Saltamos de nuestas butacas y empezamos a gritar como las adolescentes descontroladas que eramos. No lo podíamos creer.

Subimos a buscar el premio, y Celiane lloraba de la emoción. La jueza nos dio el trofeo y sus felicitaciones. Mi amiga sólo atinó a decir: “¿Pero por qué? Si nuestro inglés es malo.”

La mujer soltó una carcajada y nos dijo: chicas, hicieron un gran trabajo. 

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Celiane y yo, felices con nuestro premio.

En ese momento, mientras nos abrazabamos con nuestros profesores y compañeros del club, Celiane y yo supimos que todo el esfuerzo había valido la pena. Eramos chicas, estábamos lejos de casa, extrañábamos una barbaridad, llorábamos muy seguido. Pero el mundo del marketing era nuestra vocación. Ella volvió a Francia y se graduó en comercio internacional.

Cuando yo volví a Argentina, quise ser guía de turismo. Por un tiempo me alejé del mundo del marketing, me dediqué a estudiar mi oficio y a hacer tours. Amaba ser guía de turismo, pero quería seguir formándome en el arte de los negocios.

Así que casi al mismo tiempo, decidí estudiar la tecnicatura en administración de empresas turísticas.

¿Cómo se te ocurrió empezar con el blog?

Era julio de 2017, ya me había graduado de guía, y estaba a semanas de recibirme de técnica en empresas turísticas. Empecé a notar algunos cambios en mi voz. Cada vez me costaba más afinar  y me quedaba afónica con frecuencia. Decidí hacer una consulta con mi otorrinolaringólogo. Cuando miró mi laringe, confirmó mis peores temores: tenía dañadas las cuerdas vocales.

Estaban tan inflamadas que ni siquiera se podía ver la forma de la lesión. Me inyectó corticoides y me indicó que tenía que hacer, al menos, tres meses de reposo vocal. Tenía que dejar mi banda de música, no tomar alcohol, y hablar lo menos posible.

Una vez por semana tenía que hacer silencios de 24 horas, y el resto de los días, me aconsejaba silencios de 14 horas.

Sentí que se me caía el mundo. Estaba ahí de recibirme, pero no podría trabajar ni cantar. Por experiencia ajena, sabía que el reposo iban a ser varios meses más que tres.
Y me preguntaba como iba a pasar tanto tiempo sin hacer nada.

Rendí el último final de la carrera y lo festejé con toda la alegría que el día ameritaba. De todos los regalos que recibí, el más curioso vino de parte de mi mamá. 

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Mi mamá me dio el típico cartel con el que posamos los graduados para nuestro festejo.

Me causó un poco de desconcierto. Los jóvenes de Tarjeta Naranja pegando un salto a la izquierda, los stickers de emojis y un pingüino ahí en el medio haciendo un guiño cómplice. No pude evitar preguntarle

-Mamá, ¿por qué el cartel dice “Vida Tour”? ¿Por qué no pusiste el nombre de mi título?

-Ay hija, es que no sabía bien de qué te recibías… No se me ocurrió que poner y puse Vida Tour porque ya terminaste la universidad… ¿y sabés qué? ¡Creo que estás lista para el tour de la vida!

La abracé y entendí todo. Esto no era el final, era el principio. Tenía que encontrar un trabajo que pudiera hacer en mi casa y en silencio.

Durante los meses que siguieron, me pasé los días estudiando sobre empleos digitales. Hice un curso sobre community management, y un amigo me animó a hacer páginas web.

Mi mamá se ofreció a ser mi primer cliente.

Sabía que era una novata total, pero estaba decidida a aprender todo lo que hiciera falta. Hubieron días de llanto desconsolado porque las cosas no me salían bien. Y hubieron días muy felices porque había hecho algo dificil para mi.

Poco a poco fui descubriendo que este trabajo me gustaba ¡y mucho! Invertí en cursos online para seguir formándome. Empezaba a tener más clientes que a su vez, me recomendaban nuevos clientes.

En mi querida Facultad de Turismo, me reencontré con colegas y docentes que querían saber más de este mundo  Descubrí que muchos emprendedores turísticos no sabían cómo aplicar el marketing digital a sus emprendimientos en turismo. Leían blogs que hablaban de tendencias en el sector, pero sólo eran aplicables para las grandes empresas.

No había opción para los más pequeños, y sentí que ese era el lugar desde donde quería ayudar.

Turistipedia nació como un espacio para que los emprendedores como vos se apropien de las herramientas digitales para mejorar su posicionamiento en internet. 

Después de un largo tratamiento y una cirugía, mis cuerdas vocales están como nuevas. ¿Quién sabe?Si no hubiese tenido este problema, quizás nunca me habría encontrado tan apasionada con mi nuevo trabajo. Fueron meses difíciles, pero algo tengo claro: yo no me arrepiento de este amor

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"Los 50 errores que las marcas turísticas cometen en internet"